domingo, 12 de abril de 2020


 

“MEMORIA POR CORRESPONDENCIA”, de Emma Reyes.


“Naturalmente, esa insistencia sobre el mismo tema había terminado por convencernos de que éramos los seres más afortunados y felices. Por esa razón nunca se nos ocurrió ni protestar, ni reclamar justicia. Nuestras vidas no tenían porvenir y nuestra sola ambición era la de pasar del convento derecho al Cielo sin tocar el mundo. En el Cielo nos esperaban, con los brazos abiertos y cánticos celestes, los santos, ángeles, arcángeles y querubines, que entre nubes nos conducirían para la eternidad al reino de Dios y de la Virgen María.” 


(“MEMORIA POR CORRESPONDENCIA”, de Emma Reyes. Bogotá: Laguna Libros, Febrero de 2014, p. 127.)

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