“MEMORIA POR CORRESPONDENCIA”, de Emma Reyes.
“Naturalmente, esa insistencia sobre el mismo tema había
terminado por convencernos de que éramos los seres más afortunados y felices. Por
esa razón nunca se nos ocurrió ni protestar, ni reclamar justicia. Nuestras
vidas no tenían porvenir y nuestra sola ambición era la de pasar del convento
derecho al Cielo sin tocar el mundo. En el Cielo nos esperaban, con los brazos
abiertos y cánticos celestes, los santos, ángeles, arcángeles y querubines, que
entre nubes nos conducirían para la eternidad al reino de Dios y de la Virgen
María.”
(“MEMORIA POR CORRESPONDENCIA”, de Emma Reyes. Bogotá: Laguna Libros,
Febrero de 2014, p. 127.)
Nenhum comentário:
Postar um comentário